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Estudiante centro del proceso educativo

Enfoque constructivista

El aprendizaje centrado en el alumno (ACL) es un enfoque de la educación que pretende superar algunos de los problemas inherentes a las formas más tradicionales de educación, centrándose en el alumno y sus necesidades, en lugar de centrarse en la aportación del profesor.    Este enfoque tiene muchas implicaciones para el diseño y la flexibilidad del plan de estudios, el contenido del curso y la interactividad del proceso de aprendizaje, y se utiliza cada vez más en las universidades de toda Europa.

El concepto de SCL fue inicialmente un modelo teórico definido como tal por los investigadores de la pedagogía y la educación, aunque los intentos de capacitar al alumno para mejorar el proceso educativo probablemente siempre han existido allí donde los educadores se han esforzado por mejorar y reformar.

El aprendizaje centrado en el alumno no se encuentra entre las áreas temáticas que se han abordado directamente en el Proceso de Bolonia desde el principio. Sin embargo, muchos de los temas prioritarios del plan de trabajo que se debatieron al principio del Proceso de Bolonia abordaron aspectos que ayudaron a que la educación centrada en el alumno fuera más una realidad. Esto incluía herramientas de flexibilidad como el ECTS, la movilidad, la mejora del reconocimiento, los marcos de cualificación y otros. Asimismo, algunas partes de los comunicados de las conferencias ministeriales reafirmaron la importancia de la misión educativa de las universidades.

Proceso de aprendizaje

La vida de estudiante es el periodo más feliz y crucial en la vida de una persona. No se trata sólo de asistir a las clases de un curso y trabajar duro para alcanzar un nivel adecuado de dominio de una materia bajo la dirección de un instructor. La vida de estudiante es una fase en la que una persona adquiere los valores del trabajo duro para obtener mejores notas, la disciplina, la puntualidad, el trabajo en equipo, la unidad, etc., y se esfuerza por convertirse en un ser humano de éxito y bueno. Es un periodo que moldea al individuo y lo prepara para afrontar los próximos retos de la vida con valor y fuerza.

Como alumnos, los estudiantes desempeñan un papel crucial y activo en la educación. Se implican e interactúan con los alumnos y los profesores, participan en los debates de la clase y actúan de forma receptiva. Con el cambio de los tiempos, el papel de los alumnos en la educación ha pasado de ser un facilitador a un monitor de tareas. Recogen los materiales para el aprendizaje y las tareas, comprueban sus tiempos de estudio, devuelven los materiales a sus respectivos lugares después de utilizarlos, etc. Desarrollar una excelente capacidad de comunicación, ser amable y educado y aplicar de forma práctica lo que aprenden son algunas de las principales funciones que desempeñan los estudiantes en la educación.

Aprendizaje basado en la investigación

El aprendizaje centrado en el alumno, también conocido como educación centrada en el alumno, engloba en términos generales los métodos de enseñanza que desplazan el foco de la instrucción del profesor al alumno. En su uso original, el aprendizaje centrado en el alumno pretende desarrollar su autonomía e independencia [1] poniendo la responsabilidad del camino de aprendizaje en manos de los estudiantes al impartirles las habilidades, y las bases sobre cómo aprender una materia específica y los esquemas necesarios para estar a la altura del requisito de rendimiento específico. [2] [3] [4] La enseñanza centrada en el alumno se centra en las habilidades y prácticas que permiten el aprendizaje permanente y la resolución independiente de problemas [5] La teoría y la práctica del aprendizaje centrado en el alumno se basan en la teoría del aprendizaje constructivista que hace hincapié en el papel fundamental del alumno en la construcción del significado a partir de la nueva información y la experiencia previa.

El aprendizaje centrado en el estudiante pone en primer lugar los intereses de los estudiantes, reconociendo la voz de los estudiantes como algo central en la experiencia de aprendizaje. En un espacio de aprendizaje centrado en el alumno, los estudiantes eligen lo que van a aprender, cómo van a marcar el ritmo de su aprendizaje,[6] y cómo van a evaluar su propio aprendizaje, desempeñando el papel de facilitadores del aula[4], lo que contrasta con la educación tradicional, también denominada “aprendizaje centrado en el profesor”, que sitúa al profesor como el papel principalmente “activo” mientras que los estudiantes adoptan un papel más “pasivo” y receptivo. En un aula centrada en el profesor, éste elige lo que los alumnos van a aprender, cómo lo van a aprender y cómo se les va a evaluar en su aprendizaje. En cambio, el aprendizaje centrado en el alumno requiere que éste sea un participante activo y responsable de su propio aprendizaje y de su propio ritmo de aprendizaje[7].

Enseñanza orientada al alumno

Este proceso de enseñanza y aprendizaje sitúa a los alumnos en el centro del proceso. Los estudiantes tienen la autoridad y la responsabilidad de apropiarse de su aprendizaje. En este sistema, los profesores se convierten en facilitadores del aprendizaje. El objetivo de este sistema es potenciar el aprendizaje de los alumnos trabajando a través de los intereses y necesidades de los mismos mediante una liberación cada vez mayor del poder y la autoridad que se les otorga.

El aprendizaje centrado en el alumno se denomina a veces educación centrada en el alumno. Este enfoque engloba en general métodos de enseñanza que desplazan el foco de la instrucción del profesor al alumno. Este tipo de enfoque pedagógico cree que el alumno debe ser el foco del aprendizaje y que debe situarse en el centro del proceso.

El aprendizaje centrado en el estudiante es un modelo de aprendizaje que sitúa a los estudiantes en el centro del proceso de aprendizaje para atender las distintas necesidades de aprendizaje, intereses, aspiraciones o antecedentes culturales de estudiantes individuales o grupos de estudiantes.

Se trata de una variedad de programas educativos que abarcan métodos de enseñanza que desplazan el foco de la instrucción del profesor al alumno, atendiendo a las necesidades de estudiantes individuales y/o grupos de estudiantes.